El iceberg A23a, ubicado en la Antártida, enfrenta sus últimos meses debido al cambio climático y la erosión.
El desgaste ha esculpido cuevas y arcos, evidenciando su grave deterioro y generando problemas para la migración de focas, pingüinos y aves marinas.
Con 4 mil km², se desprendió en 1986 y ahora se desplaza rápidamente hacia la zona subantártica de Georgia del Sur, amenazando la vida marina.
Expertos señalan que, después de más de 30 años encallado, su movimiento actual responde al momento esperado, con observaciones desde 2020.
Su destino: fragmentarse y desaparecer.
Más historias
Ataque armado deja 17 agricultores sin vida y 13 heridos en el noroeste de Nigeria
¿Por qué Artemis III no tiene mujeres astronautas? NASA responde a las críticas por su tripulación
Mega operativo de seguridad en New York para el partido de Brasil vs Marruecos del Mundial 2026