26 febrero, 2025

“Me ofrecieron trabajo en Cancún y dejé Colombia… era prostitución”

🔸 Alison, quien estudiaba Mercadeo en Bogotá y trabajaba vendiendo planes vacacionales, se vio tentada por la oportunidad que le ofreció su amiga Milena: un trabajo en un restaurante en México… pero todo resultó ser un engaño

#INTERNACIONAL | Mientras abordaba un avión con destino a México en marzo de 2017, Alison Vivas, entonces una joven de 22 años, pensaba que ese viaje sería el comienzo de una nueva etapa en su vida. Con la ilusión de lograr su independencia económica y alejar a su madre de la violencia doméstica que sufría, aceptó una oferta de trabajo en Cancún que, sin saberlo, la llevaría a una pesadilla inimaginable.

Alison, quien estudiaba Mercadeo en Bogotá y trabajaba vendiendo planes vacacionales, se vio tentada por la oportunidad que le ofreció su amiga Milena: un trabajo en un restaurante en México con un buen salario y condiciones aparentemente favorables. Sin embargo, lo que vivió desde que bajó del avión fue una de las experiencias más traumáticas de su vida, de acuerdo con una historia publicada por la BBC.

Engañada con promesas de un empleo digno, Alison firmó un contrato que establecía una deuda de 170,000 pesos mexicanos por concepto de trámites migratorios y pasajes aéreos. Como garantía de pago, le retuvieron el pasaporte.

Lo que parecía ser una oportunidad laboral se transformó en un infierno cuando descubrió que, en realidad, su “trabajo” consistía en ser explotada sexualmente. Obligada a vender servicios en un restaurante y luego en un club nocturno llamado Bandidas, donde tenía que realizar bailes y prestar servicios sexuales a clientes, Alison se convirtió en una más de las miles de mujeres atrapadas por redes de trata de personas.

Las condiciones eran inhumanas. Trabajaba más de 12 horas al día sin descanso. Cualquier enfermedad, menstruación o muestra de resistencia resultaba en multas que incrementaban su deuda. Adicionalmente, el temor era constante: los dueños del negocio tenían vínculos con las autoridades locales y mantenían a las víctimas bajo estricto control.

Alison intentó encontrar una salida, pero su “amiga” Milena, quien la había convencido de viajar, resultó ser la pareja del jefe de la red criminal. No había escapatoria.

Tras meses de cautiverio, la pesadilla de Alison llegó a su fin cuando un operativo de las autoridades mexicanas irrumpió en el establecimiento y rescató a unas 35 mujeres. No obstante, el regreso a Colombia no fue menos traumático: pasó días detenida en una estación migratoria y fue deportada en condiciones humillantes.

Cuando aterrizó en Bogotá, la esperaban cámaras de periodistas. Alison intentó cubrirse el rostro, no por vergüenza, sino para proteger a su familia. Durante mucho tiempo, guardó silencio sobre lo sucedido, pero recientemente decidió contar su historia para advertir a otras personas sobre los peligros de la trata.

Según estimaciones de Naciones Unidas y la fundación Walk Free, más de seis millones de personas en el mundo son víctimas de trata con fines de explotación sexual. Sin embargo, pocos casos llegan a la justicia y la impunidad es la norma.

Alison reconstruyó su vida y hoy es madre. Ha canalizado su dolor en un emprendimiento de confección de telas africanas llamado Menta y Pomelo. Aunque el pasado sigue doliendo, ha decidido alzar la voz para evitar que otras mujeres caigan en las mismas redes que la atraparon a ella.

“Se supone que la esclavitud se acabó hace mucho tiempo, pero no es así. Simplemente, te la venden mejor”, dice Alison, con la esperanza de que su historia sirva como advertencia para muchas otras personas en busca de un mejor futuro.